El desafío era complejo, pero el fútbol siempre da espacio para las sorpresas. Lamentablemente, el en el Estadio Nacional do Jamor quedó demostrado las enormes diferencia que hay entre una selección chilena que viene de salir última en Sudamérica y una Portugal que es una de las candidatas a ganar el Mundial 2026.
Y es que por ahí el 2-1 con que terminó el partido quedó corto, con un equipo dirigido por Nicolás Córdova que nunca fue un oponente real ante un combinado luso que ya está pensando en lo que será su viaje a Norteamérica.
Así quedó demostrado casi desde el comienzo del duelo, con un Lawrence Vigouroux trabajando bastante en mantener el cero en su arco con los intentos de Rúben Dias y Cristiano Ronaldo. Chile solo aguantó en su terreno y, las pocas en que pudo aventurarse en ataque, las terminó mal con un ataque conformado entre Darío Osorio, Maxi Gutiérrez y Gonzalo Tapia que nunca terminó por funcionar.
Tal vez la muestra de reacción más importante, y también más torpe, se produjo al término de la primera mitad, cuando Iván Román se enfrascó en una innecesaria pelea que le valió ser expulsado junto a Rafael Leao.
Ya en la segunda mitad, con un combinado portugués que cambió a la mitad de sus jugadores, llegaron los goles. Primero a los 58’ por medio de Gonçalo Guedes y luego a los 75’ tras una gran jugada colectiva que terminó en un buen remate de Bruno Fernandes.
Cuando parecía que el combinado luso se iba a desatar, los locales optaron por bajarle las revoluciones al partido. La Roja lo agradeció y aprovechó para anotar un descuento por medio de Lucas Cepeda en tiempo agregado que viene a adornar el marcador en un duelo que fue controlado por los europeos casi de principio a fin.
Ahora el próximo martes se viene un desafío un poco más a la altura del pobre presente de Chile como RD Congo. Habrá que ver si el equipo de Córdova logra mostrar algo más en el viejo continente o si sigue acumulando derrotas en un interinato que hace rato ya no da para más.