El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, entregó este sábado por la tarde sus primeras declaraciones oficiales tras la operación ejecutada durante la madrugada por Washington en Caracas, acción que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.
Desde la sede diplomática estadounidense en Las Condes, el representante norteamericano defendió la intervención militar, asegurando que esta responde a los anhelos de libertad de la comunidad venezolana en el extranjero y que tiene como objetivo restablecer la democracia en Venezuela y la estabilidad en la región.
Durante su intervención, Judd evitó confrontar directamente las críticas formuladas por el Presidente de la República, Gabriel Boric, quien expresó una “enérgica condena” a la acción militar y al anuncio de que Estados Unidos pretende ejercer un control directo sobre el territorio venezolano, advirtiendo que aquello “sienta un precedente extremadamente peligroso”.
El diplomático señaló que aún debe revisar en detalle la declaración del Mandatario chileno antes de emitir una evaluación definitiva, agregando que si bien tiene previsto sostener una conversación con el Jefe de Estado, dicha reunión no se realizará durante la jornada de hoy.
Judd también destacó el impacto emocional que la noticia ha tenido en la comunidad venezolana residente en Chile, subrayando que el sentimiento predominante sería de alivio y esperanza.
“La seguridad de la gente chilena siempre va a ser lo primero en lo que estoy pensando y sé que la gente venezolana aquí está feliz por lo que hicimos”, afirmó.
Según el embajador, este hito abre una nueva etapa para miles de migrantes venezolanos que han debido abandonar su país en los últimos años.
“Yo creo que la gente venezolana va a creer que puede regresar a su país y es lo que quieren hacer. Por eso ellos están felices por lo que el presidente Trump dice”, sostuvo.
Mientras el embajador realizaba sus declaraciones, en el exterior de la embajada estadounidense se congregó un grupo de cerca de 30 manifestantes chilenos, quienes expresaron su rechazo a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela.
Un amplio contingente de Carabineros resguardó el perímetro de la sede diplomática con el fin de prevenir incidentes entre los detractores de la acción militar y eventuales grupos de apoyo que pudieran arribar al lugar. Hasta el cierre de esta edición, las manifestaciones se desarrollaban de manera pacífica.

