En una jornada política de alta tensión, el Congreso de la República del Perú destituyó este jueves a la presidenta Dina Boluarte por “permanente incapacidad moral” para enfrentar el avance del crimen organizado en el país. La moción fue aprobada con 122 votos a favor, en una sesión marcada por la rapidez del proceso y el amplio consenso entre las bancadas de derecha que hasta hace poco la respaldaban.
Tras la votación, el presidente del Parlamento, José Jerí, asumió de manera interina la jefatura del Estado, convirtiéndose en el séptimo mandatario peruano en apenas nueve años, un reflejo de la profunda inestabilidad política que vive el país desde 2016.
Un nuevo capítulo en la crisis política peruana
La salida de Boluarte —la primera mujer en ocupar la presidencia del Perú— ocurre después de dos años y diez meses en el cargo, a los que accedió tras la destitución de Pedro Castillo en diciembre de 2022. Su gobierno, sostenido inicialmente por las fuerzas conservadoras del Congreso, se desmoronó en cuestión de horas ante la presión de una ciudadanía que, según encuestas recientes, la consideraba la mandataria más impopular de América Latina, con apenas un 3% de aprobación.
Durante la mañana del jueves, se presentaron cuatro mociones de vacancia casi simultáneamente, impulsadas por diversos partidos, entre ellos Renovación Popular —liderado por el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga— y Podemos Perú, del empresario José Luna. Ambos movimientos, junto a fuerzas como Fuerza Popular y APP, que antes habían blindado a Boluarte, se alinearon esta vez para acelerar su salida.
Destitución relámpago y rumores de asilo
El Congreso aprobó de forma inédita la votación en una misma jornada, saltándose los plazos habituales de debate. La mandataria, por su parte, rehusó asistir al hemiciclo y permaneció en Palacio de Gobierno hasta que se consumó su destitución. En un breve mensaje televisado, se limitó a enumerar los logros de su gestión sin referirse a las acusaciones en su contra.
Durante la tarde, circularon versiones sobre un posible pedido de asilo político en países como Argentina, Brasil o Ecuador, aunque su abogado, Juan Carlos Portugal, negó que existiera intención alguna de abandonar el país, pese a las múltiples investigaciones que Boluarte enfrenta en la Fiscalía.
Un nuevo gobierno interino
El nuevo presidente interino, José Jerí, de 38 años, asume el poder en un clima de incertidumbre y con un historial polémico: recientemente fue archivada una denuncia en su contra por presunta violación. Jerí deberá liderar el país hasta las elecciones generales de abril de 2026, en medio de una crisis institucional que, una vez más, deja al Perú con un gobierno de transición.
Con esta destitución, el país sudamericano suma un nuevo episodio en su incesante ciclo de inestabilidad, donde ningún presidente ha logrado completar su mandato desde 2016.

