El oficialismo argentino sufrió este domingo una derrota contundente en la provincia de Buenos Aires, el distrito más poblado del país. Con 83% de las mesas escrutadas, el peronismo reunido en el frente Fuerza Patria alcanzó 47% de los votos frente al 33,8% de La Libertad Avanza (LLA), pese a la alianza del partido de Javier Milei con el PRO de Mauricio Macri. La brecha, de poco más de 13 puntos, desmintió el “empate técnico” que el Gobierno insinuaba en la recta final.
El resultado complica la apuesta del Presidente, que nacionalizó una elección local y la presentó como una batalla para “poner el último clavo al ataúd” del kirchnerismo. En la víspera, la Casa Rosada había moderado el discurso y hablaba de una “derrota digna” —menor a cinco puntos— que permitiría, de todos modos, sumar bancas en la Legislatura bonaerense. La magnitud del revés instala un escenario político más áspero a menos de dos meses de los comicios legislativos nacionales del 26 de octubre.
En lo económico, la reacción de los mercados este lunes se anticipa negativa. En las últimas semanas el equipo económico había extremado medidas para sostener el tipo de cambio y evitar una mayor dolarización de carteras: suba de tasas de interés hasta 80%, alza de encajes bancarios a 50%, fin del esquema de bandas de flotación pactado con el FMI e intervención con dólares del Tesoro. Milei había atribuido la volatilidad al “riesgo kuka” —un eventual triunfo peronista—; consumado el escenario adverso, la presión financiera podría intensificarse.
El traspié oficialista también expone errores de gestión política en las últimas semanas. El Gobierno quedó a la defensiva tras la difusión de audios de un ex alto funcionario que denunciaba irregularidades en compras de medicamentos para discapacidad, episodio que derivó en la filtración de nuevas grabaciones y en denuncias cruzadas por presunto espionaje y “censura previa”.
Con el resultado en Buenos Aires, La Libertad Avanza encara un bimestre clave con necesidad de recomponer expectativas económicas y disciplinar su frente político. El peronismo, en tanto, buscará convertir la ventaja provincial en impulso nacional, en una campaña que entra en su tramo decisivo.

