UN ROBO : Santiago Wanderes luchó hasta el final y contra todos y cayó en el Santiago Bernabeu

Santiago Wanderers cerró su histórica participación en la Copa Intercontinental Sub-20 con una derrota ante Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu, en un encuentro donde el cuadro chileno luchó hasta el final y en el que la actuación del árbitro polaco Damian Sylwestrzak quedó en el centro de los cuestionamientos.

El conjunto porteño, campeón de la Copa Libertadores Sub-20, salió a competir de igual a igual frente al monarca de la UEFA Youth League, pero el desarrollo del encuentro cambió radicalmente a los 26 minutos, cuando Alexander Dubó recibió tarjeta roja directa por una infracción sobre Daniel Yáñez.

La decisión generó inmediata controversia. El futbolista de Wanderers pidió la revisión de la jugada, pero el árbitro mantuvo su determinación y el encuentro continuó sin una revisión en cancha. Medios chilenos incluso calificaron la expulsión como una acción “dudosa”, aunque otras coberturas consideraron que la entrada del jugador caturro fue temeraria e innecesaria.

La situación tuvo consecuencias inmediatas. Del tiro libre originado tras aquella infracción llegó el 1-0 del Real Madrid, luego que un envío de Daniel Yáñez atravesara el área y terminara ingresando en la portería de Fabiano Avello. Wanderers quedó así en desventaja y obligado a disputar gran parte de la final con diez jugadores.

Pese al golpe, el equipo dirigido por Felipe Salinas mostró carácter. Apenas iniciado el segundo tiempo, a los 49 minutos, Christian Silva aprovechó un error en la salida madridista y definió con categoría para establecer el 1-1, desatando la celebración de los cerca de tres mil hinchas chilenos presentes en el Bernabéu.

A partir de ahí, Wanderers debió multiplicar esfuerzos ante un Real Madrid que jugaba con superioridad numérica. Más allá del resultado final, el manejo arbitral dejó una sensación amarga, principalmente por la severidad de algunas determinaciones y por la falta de intervención del VAR en una jugada que terminó condicionando profundamente el desarrollo de una final internacional.

No se puede establecer que existiera una intención de favorecer al cuadro español, pero sí que las decisiones arbitrales fueron protagonistas y que la expulsión de Dubó terminó siendo uno de los puntos de inflexión del compromiso.

Aun en inferioridad numérica y frente a uno de los clubes más poderosos del mundo, Santiago Wanderers logró igualar transitoriamente el partido y mantuvo viva la ilusión en una presentación que quedará registrada como una jornada histórica para el fútbol formativo chileno.

El cuadro porteño llegó hasta Madrid después de convertirse en el primer equipo chileno en conquistar la Copa Libertadores Sub-20, mientras que la definición ante Real Madrid correspondió a la primera edición de la Copa Intercontinental Sub-20 disputada en territorio europeo.